DOS RARAS EDICIONES DE LA LINGUAE LATINAE EXERCITATIO, DE JUAN LUIS VIVES, EN EL FONDO DE LAS DESCALZAS
Valentín Moreno Gallego
Desde hace unos meses se cuenta con la localización de unos ejemplares que significan el enriquecimiento del cuerpo de ediciones del humanista. La importancia de estas impresiones se aprecia al comprobar que una corresponde a una edición totalmente desconocida y que otra, representada doblemente, estaba referenciada solo por un asiento de un índice dieciochesco. Ambas pertenecen al fondo de las Descalzas Reales, prácticamente inaccesible hasta que la Real Biblioteca ha procedido a la catalogaciónde sus fondos bibliográficos, dentro del proyecto que al efecto se ocupa de las fundaciones religiosas de patronato regio.
En los años noventa el censo editorial vivesiano no ha hecho sino aumentar, en particular para el siglo XVI. Son especialmente numerosas las impresiones lionesas y basileenses de esa centuria, pese a altibajos. Las ediciones hispanas fueron escasas en comparación, una treintena, pero hay que observarla difusión que tuvieron los diálogos latinos (Linguae Latinae exercitatio), escritos en Breda al amparo de doña Mencía de Mendoza en 1538. Los bibliógrafos han considerado tradicionalmente que las ediciones de De Institutione feminae Christianae (Amberes, 1524) fueron las más numerosas en el limitado conjunto, pero desde hace unos años se ha puesto de manifiesto el mayor protagonismo hispano de losDiálogos (1) motivado por el fuerte consumo escolar en diferentes ámbitos, ya que aparecen lo mismo en la docencia de los colegios jesuíticos que en la universitaria (2).
Las ediciones de De Institutione… localizadas son conocidas desde hace décadas por parte de los bibliógrafos especializados, en cambio, buena parte de las que hoy conocemos de los Diálogos eran desconocidas hace unos años, incluso por estudiosos de ediciones de este texto, como los profesores Calero y González, ya que son de rareza extrema, como las que reseñamos a continuación (3). De algunas solo hay un ejemplar, como el de la primera impresiónque se sabe estampada en España, que es la de Estella, de hacia 1550, salida del taller de Adrián de Amberes y que se encuentra falto (4).
Para estimar el relieve de los impresos de las Descalzas hay que repasar el número de ediciones de los Diálogos que sabemos que existieron y de los que no podemos ver ejemplar, por lo que recuperar ejemplares, en un caso, y dar con una nueva edición, en otro, es un logro y las dos circunstancias se han producido con este hallazgo. Cabe recordar que está perdida la valenciana de 1554 que entintó Sanahuja, a cargo de Juan Lorenzo Palmireno, y que menciona Gallego Barnés en su libro sobre el último (5); también la de Bilbao de 1578, de Matías Mares, de la que igualmente no hay cuerpo, aunque está asentada en un índice de la Real Academia de la Historia (6). En la antigua biblioteca del Instituto San Isidro de Madrid hubo ejemplar de la de Alcalá de 1596, del taller de la viuda de Juan Gracián, que registran Juan Catalina García y Julián Martín Abad, que le sigue (7). Allí hubo otro, asimismo perdido, pero era de la de Medina del Campo de 1586, de la que hay muestra en la biblioteca escurialense. Por último,de la edición de Burgos de 1597, casi seguramente de la imprenta de Felipe de Junta, tampoco hay impreso aunque se recoja en un índice de la Nacional (8). Una de las ediciones de las Descalzas se conocía únicamente por el índice del colegio de los jesuitas de Ávila, del XVIII, guardadoen el Archivo Histórico Nacional(9). De ésta impresión, de Alcalá de Henares y salida de las prensas de los herederos de Juan Gracián en 1589, nos han llegado dos ejemplares que han sido catalogados bajo las signaturas "E/99"y "E/124"; éste último cuerpo perteneció a sor Margarita de la Cruz. De la edición de Medina del Campo, a costa de Benito Boyer e impresa por Francisco del Canto, en 1577, es el "E/65", también en pergamino como los otros. Como es habitual, las anotaciones de Pedro Mota acompañan a estos elogiados diálogos al igual que el vocabulario latino-hispano del maestro Juan Ramírez. En ningún repertorio impreso, inventario notarial o índice manuscrito había constancia de esta edición de 1577, prueba de su rareza. Estos ejemplares subrayan la idea de que el Vivesmás difundido en la España del XVI fue el de la textualidad escolar y no el más profundo, el de los escritosde pensamiento, el de De anima et vita (1538) o De veritatefidei Christianae (1543), que sí que tuvieron un eco europeo acorde con la significación de su contenido. La fortuna editorial adquirida por los Diálogos alcanza una dimensión específica, pues en algún seminarios e ha seguido utilizando como texto docente de latinidad hasta bien entrado el siglo XX. Sin duda, la Linguae Latinae exercitatio es así un espacio interpretativo propio dentro de la recepción vivesiana, con sus traductores y centros de enseñanza, y la creencia que tiene el investigador de que desde luego el humanista no se equivocó al ponderar que eran necesarios unos coloquios al estilo erasmiano pero sin su acidez, tal como él mismo manifestó, se va acrecentando con la apariciónde nuevas ediciones.
NOTAS:
1 Entre los estudiosos es frecuente designara la Linguae Latinae exercitatio como Diálogos por diversos motivos, ver F. Calero, Los Diálogos(Linguae Latinae exercitatio). Valencia, Ajuntament, 1994,"Observaciones previas".
2 Cfr. V. Moreno Gallego, "La huella impresa de Luis Vives en el Quinientos: Index Hispaniae, en Cuadernos de Historia Moderna. Homenaje a los Profesores Pérez de Tudela y Cepeda Adán , n° 16, (1995), pp. 345-375, donde al final hay un repertorio en el que se puede ver que los Diálogos tienen una docena de ediciones frente a las ocho de De Institutione...; esta relación ha ido aumentando con diferencia a favor de los Diálogos al localizarse nuevas ediciones no reseñadas en ese artículo, escrito en 1993.
3 Vid. F. Calero, op. cit., hasta p. 20 trata de las composiciones dialógicas de otros autores renacentistas para enmarcar el texto en su tiempo y en las páginas siguientes de la génesis de los Diálogos. El Prof. Enrique González, que tiene a punto de salir a la calle un exhaustivo repertorio de ediciones del escrito vivesiano, asimismo desconocía las impresiones que aquí presentamos.
4 Biblioteca Nacional de Madrid (BNM): R-7935. Lleva portada falsa hecha en el siglo XVIII, cuyo pie de imprenta es Breda, 1538, en realidad data de la escritura y no de la edición príncipe, salida de las prensas de Winter en la Basilea de 1539. Además, hasta comenzado el siglo XVII no hay imprenta en Breda.
5 A. Gallego Barnés, Juan LorenzoPalmireno (1524-1579). Un humanista aragonés en el Studi General de Valencia. Zaragoza, Institución "Fernando El Católico", 1982, p. 51.
6 Ms. 9/1006, f. 78.
7 El primero en su Ensayo de una Tipografía Complutense. Madrid, Imprenta y Fundición de Manuel Tello, 1889, n° 717, p. 222 ofrece descripción que reproduce el segundo en su La imprenta en Alcalá de Henares (1502-1600). Madrid, Arco/Libros, 1991, vol. I, n° 1130, pp. 1289-90.
8 BNM: ms. 2265, ff. 371v.-72.
9 Códices, n° 807, f. 357.
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