David Pearson, Oxford bookbinding 1500-1640. Incuding a supplement to Neil Ker’s Fragments of Medieval Manuscripts used as pastedowns in Oxford bindings

David Pearson,  Oxford bookbinding 1500-1640. Incuding a supplement to Neil Ker’s Fragments of Medieval Manuscripts used as pastedowns in Oxford bindings.
Oxford, Oxford Bibliograhical Society, 2000
25 cm.— 226 págs.— il.— ISBN 0 901420 54 9

Oxford cuenta con una larga tradición bibliográfica sobre las encuadernaciones producidas en su entorno, especialmente entre los siglos xvi y xvii. El libro de Pearson se suma a una erudita tradición cuya deuda con trabajos anteriores es tan acusada que incluso las omisiones voluntarias dependen de ese conocimiento previo: ya en el prólogo se advierte al lector de que las páginas 94 a 117 del libro, destinadas a reproducir gráficamente los motivos de decoración imperantes en el periodo abarcado por el estudio, eluden la imagen de los recursos decorativos empleados por el llamado «Encuadernador del dragón», por haber sido reproducidos en la obra de un predecesor: J.B. Oldham, [English blind-stamped bindings Cambridge, 1952]. En la introducción que abre el volumen, «The chronacling of Oxford bookbinding», Pearson hace explí­citas todas sus deudas bibliográficas: Strickland Gibson, G. D. Hobson, el mencionado Oldham, Andrew Watson, David Rogers, Paul Morgan, y Graham Pollard, el responsable de que el «Encuadernador del dragón» o el «Encuadernador de la cola de pez» tengan nombres reales que, sin embargo, no han bastado a suplantar definitivamente el hábito de mencionarlos por sus extraordinarios apodos. De todas estas páginas predecesoras extrae Pearson informaciones valiosas; a todas las ha podido mejorar con sus conclusiones, con el manejo de materiales archivísticos que no se habí­an empleado antes, con la datación más afinada de algunas encuadernaciones y la periodización más rigurosa de la vigencia de determinados motivos ornamentales. En el reconocimiento de los pasos ajenos, el libro de Pearson es particularmente devoto de la obra de Neil Ker. La ampliación del tí­tulo refiere esta deuda, que gracias a Pearson se ha convertido también en homenaje. La publicación de las anotaciones que Ker fue acumulando durante treinta años con intención de corregir y aumentar su célebre estudio sobre los fragmentos manuscritos empleados como guardas en encuadernaciones oxonienses, era una deuda con la ciencia que por fin se ha saldado. A este legado memorable, añade el editor trescientos sesenta y seis fragmentos manuscritos con sus encuadernaciones ausentes en la publicación original de Ker en 1954, que ya identificaba casi dos mil. Oxford bookbinding 1500-1640 es, pues, un paso más —y no pequeño— en ese próspero camino de gigantes.

El libro está divido en dos secciones distinguidas con las letras A y B. El encabezamiento general de la primera (p. 1-138) reproduce el tí­tulo del volumen. Aparte de la bibliografía analí­tica que inicia esta sección, la finalidad de sus páginas es ofrecer una historia de la encuadernación en Oxford desde 1500 hasta mediado el siglo xvii. El examen estilí­sitico de los motivos decorativos en tapas, lomos y cantos permite constatar algunas evoluciones y algunos predominios temporales. El concierto del análisis material con la documentación archiví­stica permite a Pearson ofrecer algunas deducciones sobre el comercio del libro en Inglaterra durante el siglo xvi y reconstruir las posibilidades más comunes de encuadernar o de abstenerse de hacerlo, según el género de libro destinado a la venta: almanaques, cartillas escolares, baladas, kesmes corals o villancicos... La reconstrucción de las principales tendencias estilí­sticas en la encuadernación se acompaña de fotos ilustrativas y de esquemas gráficos que reproducen las principales pautas seguidas por los encuadernadores en la elaboración de motivos centrales, orlas y ruedas. Algunas revelaciones curiosas insisten —Fogelmark fue quien dio la voz de alarma en 1990— en que los paneles que adornan las tapas de muchas encuadernaciones no se grabaron, sino que se estamparon a partir de moldes —como la letrería de una imprenta— que a su vez eran objeto de comercio, lo cual explica la minuciosa identidad de algunos adornos en libros producidos por toda Europa y dificulta la adscripción uní­voca de determinados motivos a determinados encuadernadores. Matizaciones necesarias y rectificaciones de bibliografí­a dada por canónica pueden encontrarse en las páginas dedicadas a las encuadernaciones de lujo (pp. 40-46). Además, se ofrecen datos sobre los inicios del laminado en oro en algunas encuadernaciones a partir de 1560, la posible procedencia de esos libros lujosos y la responsabilidad de artesanos franceses afincados en Oxford en la inauguración de los revestimientos dorados de los libros.

El examen estilístico que va detallando la evolución de las encuadernaciones oxonienses se completa, en este apartado distinguido con la letra A, con un estudio de los materiales empleados para encuadernar y una clasificación —ilustrada— de los sellos, ruedas, paneles, motivos centrales, etc. y su correspondencia con la denominación alfanumérica con la que fueron distinguidos anteriormente por Gibson (1903), Ker (1954) y Oldham (1958). La sección A se completa con un diccionario biográfico de los principales encuadernadores y libreros activos en Oxford en los casi dos siglos de historia que reconstruye el libro de Pearson. En una introducción temática a ese listado, el autor nos previene de los peligros de interpretar a la letra la documentación y de creer que los oficios de encuadernador, papelero y librero asociados en los libros de registros a nombres concretos eran excluyentes entre sí. El cursus honorum de un modesto aprendiz de encuadernador al servicio de un librero, podí­a terminar con el establecimiento de su propia imprenta para producir y vender, fundamentalmente, los libros aprobados por la Universidad. Se nos advierte también de la frecuencia con la que estos hombres completaban sus ingresos con el mantenimiento de puestos administrativos en la Universidad o con la venta autorizada de licor. El intercambio y reciclado de libros de segunda mano parece haber sido también frecuente, aunque las ordenanzas universitarias lo prohibí­an. Las noticias asociadas a los nombres de encuadernadores y libreros ofrecidas por Pearson en esta sección, proceden de diversas fuentes: las monografí­as de Duff (hasta 1557) y Plomer (de 1557 en adelante), los registros de personal de la Universidad (publicados por la Oxford Historical Society entre 1885 y 1889), diferentes archivos universitarios y noticias menos recurridas —aunque alegadas ya algunas por Gibson y Ker— de las Actas de la Chancellor’s Court. La virtud de esta documentación, que permiten reconstruir y periodizar el mercado librero en Oxford entre finales del xvi y la primera mitad del xvii, así­ como evaluar el tipo de deudas más frecuentemente contraí­do por los libreros o conocer el patrimonio que dejaban a su muerte, está ejemplarmente representada por la causa de Nicholas Smith contra Dominic Pinart en 1596. Su grado de detalle —en el que no faltan las amenazas de cuchillo ni las declaraciones de pagos por trabajos concretos— permite conocer la organización del mercado librero y reconstruir sus implicaciones. Se ofrecen, por último, reflexiones sobre el posible grado de autonomía del arte ligatorio en Oxford con respecto al continente y se evidencian las relaciones comerciales con Londres, además de la presencia, sobre todo durante la primera mitad del xvi, de numerosos europeos de los países del norte vinculados a talleres de encuadernación oxonienses. Ochenta y tres nombres configuran esa lista de encuadernadores y libreros con noticias de su actividad y vinculaciones. 
 

La sección B del libro (pp. 139-200) se construye sobre la obra precedente de Neil Ker: Fragments of medieval manuscripts used as pastedowns in Oxford bindings (Oxford, 1954). La edición publicada por Pearson de las anotaciones inéditas del bibliógrafo escocés procede de cruzar las que dejó sobre dos ejemplares de Pastedowns, uno que conservaba Ker en Oxford (copia A) y otro que tenía en su casa de Escocia (copia B). En los años setenta Ker mecanografió sus apuntes. A su muerte, en 1982, las dos copias anotadas y la versión transcrita a máquina fueron recogidas por la Bodleian Library. El material mecanografiado está originalmente dividido en seis categorí­as: i. erratas tipográficas de la publicación original de Pastedowns; ii. cambios de antiguas signaturas; iii. cambios de localización de algunos libros; iv. adiciones y rectificaciones sobre la identidad de fragmentos manuscritos; v. observaciones adicionales a la introducción original del libro de Ker y al apartado que reservara a la encuadernación en Oxford; vi. nuevas entradas de encuadernaciones con guardas manuscritas no incluidas en 1954. La edición de Pearson prescinde de las dos primeras categorías. Por lo demás, las observaciones del apartado v se diseminan a lo largo de la redacción de la sección A del libro y del apartado que destina, en la sección B, a reflexionar sobre los fragmentos de textos impresos utilizados en algunas encuadernaciones, cuya compilación sistemática harí­a posible «to construct a companion volume to Pastedowns» (p. 140).

 

La obra de Pearson se cierra con un «Appendix» (pp. 201-210) que recupera otro texto clásico de la bibliografí­a erudita sobre el libro antiguo en Oxford. Se publica por vez primera una conferencia que Graham Pollard pronunció, pocos meses antes de su muerte, en la Biographical Society el 17 de febrero de 1976: «John Dorne as an Oxford bookbinder». El editor fija el texto a partir de la copia mecanografiada que se conserva entre el legado manuscrito de Pollard depositado en la Bodleian. La bibliografí­a de Pollard sobre encuadernación en Oxford contaba con un tí­tulo excepcional aparecido en 1970, «The names of some English fifteenth-century binders» [The Library, 25 (1970):193-218]. El texto que ahora ve la luz nos ilustra sobre la actividad del librero Dorne, cuyo diario de ventas de 1520 —publicado por Falconer Madan en 1885— es un documento excepcional para conocer el comercio del libro en Oxford. Más de mil ochocientos registros de libros con menciones de su encuadernación bastan para sugerir la fiabilidad de las conclusiones que pueden extraerse del examen de este diario. En palabras de Pearson, el artículo de Pollard afianza la línea de investigación iniciada con «The names» y permite asociar el empleo sistemático de determinados motivos ornamentales de las encuadernaciones con nombres concretos de los encuadernadores que los emplearon. «It is an essential text for anyone interested in early Oxford binding» (p. 201).

Los í­ndices que completan el libro de Pearson incluyen: 

 
I. Autores y tí­tulos de textos conservados en fragmentos manuscritos de las encuadernaciones.

II. Antiguos posesores.

III. Localizaciones de los ejemplares.

IV. Libros impresos.

 

 

Descargar versión PDF