Conserva la correspondencia del Conde de Gondomar una carta autógrafa de fray Juan de los Ángeles OFM (h. 1536-1609). Se trata de uno de los escasos autógrafos localizados del autor franciscano [1] que, además, contiene un interesante testimonio sobre un impreso del místico escritor relacionado con la «Esclavitud Mariana». Fue editada esta carta por vez primera por Francisco J. Sánchez Cantón, en su Don Diego Sarmiento de Acuña, Conde de Gondomar 1567-1626. Discursos leídos ante la Academia de la Historia. Madrid: [s. n.], 1935 (Apéndice n. VI, p. 88).
La carta está incluida en el volumen manuscrito ii/2133 (doc. 215) [Olim: 63] de la Real Biblioteca de Palacio [Catálogo RB. Correspondencia del conde de Gondomar II, núm. 5813], en el que se encuadernaron juntas cartas que diversos autores dirigieron al Conde de Gondomar el año de 1608. Fechada en las Descalzas Reales de Madrid, la carta está escrita en el recto de una hoja de papel de 300 X 210 mm. Carece de sobrescrito y de endoso; en el vuelto, tan solo, aparece la nota siguiente: «fray Juan de los Ángeles madrid. 3. de agosto | 1608». La letra de fray Juan de los Ángeles es firme y clara, frecuentemente ligada y de ductus regular; acorde con la calidad del destinatario, discurre entre generosos márgenes (superior e izquierdo) y el autor ha empleado escasos signos abreviativos. De su familiaridad con D. Diego Sarmiento da cuenta la ausencia, al comienzo, de la habitual fórmula de saludo, así como la escasez de formulismos en el interior de la carta, fuera del conclusivo «Guárdemelo Nuestro Señor como desseo y se lo suplico». Podría, pues, conjeturarse que debió existir alguna carta más entre ambos corresponsales, aunque, hasta la fecha, no he logrado encontrar ninguna en la correspondencia catalogada (Colecciones de la Real Biblioteca y de la R.A.H.) Existe, sin embargo, una referencia a fray Juan de los Ángeles en otra carta dirigida al Conde de Gondomar por fray Diego de Monreal (16-abril-1608):
Nunca me pasó por el pensamiento poner diligen | cias para que la Orden honrase mi persona y pre | miase mis trabajos [...] pero | ya que el padre fr. Juan de los Ángeles, mirando | lo que me estaba bien, puso a su Alteza de la señora In | fanta en que me faboreçiese con nuestro illustrísi | mo, y su Alteza acudió a esto con tanto gusto, | que aora vn año su Alteza en persona pidió | a nuestro illustrísimo me honrase [...] (RB, ii/2133, doc. 150, fol. 1).
Desde finales del s. xvi, fray Juan de los Ángeles es hombre conocido e influyente en la corte, como testimonian las dedicatorias de sus obras y los altos cargos que ejerce en la Provincia de San José (Castilla), de la Orden Franciscana. Elegido Provincial en 1601, es nombrado confesor de las Descalzas Reales, con especial encomienda de la Infanta sor Margarita de la Cruz, «a últimos de 1601 o principios de 1602», según el P. Jaime Sala [2]. Poco después, la Emperatriz María de Austria lo nombra también predicador de su real capilla. A ella dedica sus Considerationvm Spiritvalivm svper librvm Cantici Canticorvm Salomonis in vtraque lingua, Latina videlicet & Hispana, perquam vtilis tractatus. [...] (Matriti: Ex Typographia Regia, 1607; RB, iii/1714) y dirige el Sermón que en las honras de la Católica Cesárea Magestad de la Emperatriz nuestra reina predicó el padre Fray Juan de los Angeles [...] en 17 de Marzo de 1603 (Madrid: Juan de la Cuesta, 1604; BNE, R-Varios 54-94). Antes de esta etapa final en la Corte madrileña, ha ejercido el cargo de predicador y visitador de varios conventos (Zamora, Salamanca, Sevilla, Guadalajara, Madrid). Pero, sobre todo, ha compuesto varias obras espirituales en un estilo suave, genuinamente franciscano, y se ha revelado buen conocedor de los teólogos alemanes y de las fuentes patrísticas y hebreas: Triumphos del amor de Dios (Medina del Campo: Francisco del Canto, 1590; Descalzas, c-92), que posteriormente abreviará en su Lucha espiritual y amorosa entre Dios y el alma (Madrid: Pedro Madrigal, 1600; Descalzas, e-128); y sus famosísimos Diálogos de la conquista del espiritual y secreto reyno de Dios (Madrid: Vda. de P. Madrigal, 1595; RB, i/c/78; Descalzas, c-39), a los que añade seis diálogos más en la Segvnda parte de la Conquista del Reyno del Cielo, intitulada Manval de vida perfeta (Madrid: Imprenta Real, 1608; Descalzas, e-131 [3]). Siendo ya confesor de las Descalzas Reales de la Nuestra Señora de la Consolación, redacta su Tratado espiritual de los soberanos mysterios y ceremonias santas del diuino sacrificio de la Missa (Madrid: Imprenta Real, 1604; BNE, 3/37963), dedicado a doña Catalina de Zúñiga, Condesa de Lemos y hermana del Duque de Lerma; y su Tratado espiritual de cómo el alma ha de traer siempre a Dios delante de sí (Madrid: Juan de la Cuesta, 1605; Descalzas, g-63[4]), que dedicó a su dirigida, la Infanta sor Margarita de la Cruz. Póstumamente, se imprimió su Libro I del vergel espiritual del ánima religiosa (Madrid: Imprenta Real, 1610; BNE, 3/59738). No se agota aquí toda la producción de fray Juan de los Ángeles: a su muerte quedaron inéditas partes de su Vergel espiritual y de sus comentarios al Cantar de los Cantares. Además, algunas de sus obras impresas incluían opúsculos en su parte final, en algunos casos dirigidos a sus Descalzas: «Psalterio Espiritual o Exercicio de cada día» (en el Tratado Espiritval de los soberanos mysterios y ceremonias santas del diuino sacrificio de la Missa, ); «Rosario de los principales misterios de la vida, passión y muerte de Christo, nuestro Redentor» y «Afectos diferentes con qve el ánima se puede mouer a leuantar a Dios [...] para exercicio y consuelo de la serenísima Infanta Soror Margarita de la Cruz» (en Manvual de vida perfeta). Alguno de estos opúsculos debió de quedar sin publicar, como el que señala el P. Sala en una edición de las Descalzas Reales del Tratado espiritual de cómo el alma ha de traer siempre a Dios delante de sí (Madrid: [s. n.], 1699; Descalzas, g-64, varios ejemplares en rama).
Pero regresemos a la carta objeto de estas líneas. En 1608, fray Juan de los Ángeles descubre, entre las Concepcionistas de Santa Úrsula (Alcalá de Henares), una devoción que le llena de entusiasmo. Dejemos, mejor, a su voz el relato de estos hechos:
En el año de mil y seiscientos y ocho, pasando yo a Guadalajara, por buena suerte mía, llegué a ver una Religiosa, que por escrito me auía comunicado su conciencia, y deseaua que en presencia particularmente le dixese lo que más le importaua para el santo exercicio de la oración. [...] Por este camino, y con esta ocasión, vine a sauer desta Cofradía y Hermandad de las Esclauas y, admitido en ella, aunque indigno, en gracia dellas y seruicio de la Reina soberana María, determiné reformar algunas pocas cosas de los Estatutos y enmendar otras muy pocas y reducirlo todo a mejor orden, y comunicar a muchos este tesoro y grandeça deste nombre que, a los que de verdad le alcanzaren, hará libres de libertad verdadera [5].
Fue el P. Juan Bautista Gomis quien descubrió en el mismo Convento de Santa Úrsula la copia manuscrita (no autógrafa, según parece) de los estatutos redactados por fray Juan de los Ángeles en 1608. Los editó en 1946 bajo el título de «Cofradía y devoción de las esclavas y esclavos de Nuestra Señora la Virgen Santísima» [6]. Como podrá comprobarse al leer la carta que editamos, es a esta Cofradía a la que se refiere fray Juan de los Ángeles cuando habla de «los libricos de los Esclauos»; y a las Concepcionistas, entre las que fundó la devoción de la «Esclavitud Mariana» en 1595 la M. Inés de San Pablo, al hablar de «as hermanas que son grandes sieruas de Nuestro Señor». Asimismo, según consta en los estatutos, la fiesta principal de la cofradía se celebraba el día de la Asunción de Nuestra Señora (15 de agosto) y sus miembros se inscribían en un libro añadiendo a su nombre el «título» o sobrenombre de «Esclauo o Esclaua de la Madre de Dios». Así lo hizo el mismo fray Juan de los Ángeles, cuyo nombre encabeza el «Libro de asientos de la Cofradía»: «El Padre fray Juan de los Ángeles, indigno es | clauo de la Madre de Dios» (firma no autógrafa, fol. 11v). En su breve escrito, fray Juan de los Ángeles repasa la historia de esta devoción, establece las «Ordenaciones y estatutos de la Cofradía y hermandad de las Esclauas de Nuestra Señora» (once puntos) y redacta una «Corona de flores» que han de rezar todos los cofrades como preparación a la fiesta de la Asunción. Señalo estos detalles porque, como ocurrió con otros textos similares, este opúsculo bien podría haber sido insertado en alguna de las obras mayores de fray Juan de los Ángeles, como hemos dicho más arriba. De hecho, la copia manuscrita hoy conservada llegó a ser estampada en la imprenta. Ello queda confirmado por la carta que aquí se presenta y por el testimonio del P. Melchor de Cetina OFM, quien, diez años después, vuelve a reformular los estatutos de los Esclavos de Nuestra Señora. Y, con motivo de esta ocasión, repasa la historia de la Cofradía, confirmando para nosotros la noticia que de «los libricos» nos proporciona la carta:
Hasta que en el año de 1608 el muy venerable Padre fray Ioan de los Ángeles, de la Orden de nuestro Padre San Francisco y Padre de la Prouincia de San Ioseph, y Prouincial que en ella auía sido, hermano deste [sic] sancta Hermandad de Esclauos de Nuestra Señora, reformó las dichas ordenaciones y las pusso en mejor estilo, y las imprimió en la forma que hasta aquí han dado en vn librito pequeño cuyo titulo es Cofradía y deuoción de las esclauas y esclauos de nuestra Señora la Virgen Sanctíssima María [7].
Como vemos, la obra llegó a convertirse en «un librito pequeño» en letras de molde. Desgraciadamente, no hemos podido aún localizar el impreso, tal vez un ejemplar de pequeñas dimensiones o, incluso, un cuadernillo de varias hojas cosidas entre sí. Fray Juan de los Ángeles se dedicó a extender la devoción esclavista entre los más altos miembros de la Corte. Tras su asiento, encabezando las personas de la Familia Real, aparece el nombre de sor Margarita de la Cruz, su dirigida; siguen los Reyes, los Duques del Infantado, el Archiduque de Austria, los Condes de Lemos, etc. Esta, creo, podría ser una de las motivaciones de la carta que editamos. Fray Juan ha recibido noticias de que su opúsculo sobre la Esclavitud Mariana aún no ha llegado a D. Diego Sarmiento ni al Conde de Salinas. Pero desea que también ellos participen de los frutos de la nueva devoción. El Conde de Salinas, D. Diego de Silva y Mendoza, también aparece entre los esclavos; según parece, no ocurrió lo mismo con D. Diego Sarmiento [8].
Respecto a los libros, fray Juan hace responsable del envío a «don Thomás». De entre los varios que, con ese nombre, aparecen en la correspondencia del Conde de Gondomar por estos años, me parece lo más probable que se trate de D. Tomás de Angulo, secretario real, del Consejo de Castilla, antiguo criado del Duque de Lerma, a cuya hermana, Doña Catalina de Zúñiga, Condesa de Lemos, dedicó fray Juan de los Ángeles su Tratado espiritual de los soberanos mysterios (1604). Me parece interesante señalar que aparece en esta carta no solo una más de las peticiones de favores que pueblan la correspondencia dirigida a D. Diego Sarmiento. Aparece también el interés pastoral de un fraile menor que, en cartas como esta, difundió entre amigos y conocidos de la corte la devoción que, con el tiempo, extendería san Luis María Grignion de Montfort (1673-1716) en su célebre Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen.
La relación entre el futuro Conde de Gondomar (1617) y fray Juan de los Ángeles, más allá de esta carta, no nos es conocida. Es sabida, sin embargo, la buena relación que D. Diego Sarmiento tenía con los franciscanos de su tierra. Asimismo, su hija menor, María Sarmiento, profesará en las Clarisas de Nuestra Señora de la Ascensión de Lerma (Burgos). Por otra parte, el prestigio e influencia que fray Juan de los Ángeles tiene por su cargo de confesor de la infanta hace muy probable que ambos personajes entraran en contacto por estos años. Añádase a esto la afición a los buenos libros del Conde de Gondomar que, sin duda, admiraría los tratados del suavísimo franciscano. En el Inventario de sus libros compuesto en 1623 pueden localizarse cuatro obras del franciscano [9]:
Joannis de los Angeles, Tratactus [sic] considerationum super Cantica Canticorum. 4º. Madriti, 1607, [pág. 429, fol. 20].
Fray Juan de los Ángeles, Tratado espiritual de los misterios de la misa. 8º. Madrid, 1604, [pág. 548, fol. 39].
Fray Juan de los Ángeles, Manual de vida perfeta. 8º. Madrid, 1608, [pág. 548, fol. 39v].
Fray Juan de los Ángeles, Diálogos de la conquista del espiritual y secreto reyno de Dios. Madrid, 1595, [pág. 551, fol. 44].
Aunque no se encuentra en este inventario el impreso al que hace relación la carta, posee también el I Conde de Gondomar la obra esclavista de fray Melchor de Cetina más arriba aludida:
Fray Melchior de Cetina, Exhortación a la deuoción de la Madre de Dios. 8º. Alcalá, 1618, [pág. 552, fol. 45v].
Sirvan todas estas reflexiones como prólogo a la carta que ahora, de nuevo, se edita para recreación de nuevos y viejos lectores de la correspondencia del Conde de Gondomar.
[Carta de fray Juan de los Ángeles a Diego Sarmiento de Acuña].
(De las Descalzas, 3-VIII-1608). RB, ii/2133 – doc. 215
† | Paréceme que el señor don Thomás tomó los libricos de los Escla | uos para sí, pues ni al Conde de Salinas ni a vuestra merced dio ninguno. | Con este papel vam [sic] dos, porque no quiero que dexen vuestras señorías, | mi señor, de gozar del título tan honrrado [sic] y de los prouechos | de las hermanas, que son grandes sieruas de nuestro Señor. Y yo | voy a predicar a Alcalá la fiesta principal, que es la | Assumpción de nuestra Ama y Señora. ||
En este lugar está vn hombre muy honrrado [sic] y de muy buenas | partes, hombre de papeles y de razón, es deudo mío; desseo que | vuestra merced me le acomode en cosa de prouecho y honrrosa [sic], | como lo sería alguna administración, en offreciéndose | occasión buena; él verá a vuestra merced, y le besará las manos | y reconocerá por señor, como yo lo hago. Y en razón de | esto no quiero añadir nada, porque mi confiança | merece toda la merced que se me hiziere; y el amor que tengo | a vuestra merced, toda la del mundo. Guárdemele nuestro Señor como desseo | y se lo suplico. De las Descalças, 3 de agosto, 1608. Fray Juan de los Ángeles.
Notas:
1 Vid. VV.AA.: Biblioteca de Autófrafos Españoles, II, Madrid: Calambur (en prensa). Tan solo se encuentra localizada una minuta autógrafa de 1589 que se encontraba en el Archivo Universitario de Salamanca (Cfr. J. Domínguez Berrueta: «Fr. Juan de los Ángeles, en Salamanca», La Basílica Teresiana, 47 (1918), 148-9.
2 Vid. «Introducción bio-bibliográfica» a las Obras Místicas del M. R. P. Fr. Juan de los Ángeles, ed. P. Jaime Sala, 2 vols., Madrid: Casa Editorial Bailly-Baillière (N.B.A.E., 20 y 24), 1912 y 1917.
3 Este ejemplar del Manual de Vida Perfecta (Madrid: Imprenta Real, 1608) lleva ex libris manuscrito de sor Margarita de la Cruz.
4 De este «Tratado de la Presencia de Dios» se conocía tan sólo una edición de 1607 (Madrid: Imprenta Real), aunque ya el P. Sala consideraba que había una edición de 1604. Creemos que se trata de este raro ejemplar de las Descalzas Reales de Madrid.
5 Vid. «Cofradía y devoción de las esclavas y escalvos de Nuestra Señora la Virgen Santísima», en Místicos Franciscanos Españoles. Tomo III. Ed. fray Juan Bautista Gomis: BAC, 1949, pág. 695.
6 Vid. J. B. Gomis: «Esclavitud Mariana. Fr. Juan de los Ángeles y su Cofradía de Esclavas y Esclavos», Verdad y Vida, IV (1946), 259-286; y Místicos Franciscanos Españoles, III, ed. cit.
7 Vid. «Carta deditatoria» (s. f.) en Melchior de Cetina: Exortación a la devoción de la Virgen Madre de Dios [...] En Alcalá, por la Viuda de Andrés Sánchez de Ezpeleta, 1618. [BNE, 3/41442].
8 Debemos esta información a la amabilidad de la M. Inés, del Convento de Santa Úrsula (Alcalá de Henares), a quien guardamos agradecida memoria.
9 Cfr. Edición del Invetario en C. Manso Porto: Don Diego Sarmiento de Acuña, Conde de Gondomar (1567-1626): erudito, mecenas y bibliófilo, [S. l.]: Xunta de Galicia, 1996.
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