Giovanni Muto y Antonio Terrasa Lozano (eds.). Estrategias culturales y circulación de la nueva nobleza en Europa (1570-1707)
[Aranjuez], Doce Calles-Universidad Complutense de Madrid-Universidad de Alcalá de Henares, 2015

Durante el trienio 2010-2012 se desarrolló un proyecto de investigación universitario centrado en la «Gestión del poder, patronazgo cortesano y capital financiero en la Monarquía Hispánica (1580-1715)», dirigido por la catedrática Sanz Ayán. Los resultados derivados de una de sus tres secciones «Circulación, patrimonio y poder de élites en la Monarquía Hispánica (1640-1715)», aconsejaron la celebración de un encuentro internacional donde pudieran ser expuestos y discutidos. El lugar elegido fue el palacio Zevallo Stigliano de Nápoles, donde en noviembre de 2012 y bajo el título de «Farsi Gentiluomo. Strategie culturali e circulazione della nuova aristocrazia tra la Monarchia spagnola, Portogallo e Italia (1570-1707)», se presentaron las aportaciones científicas que recoge este volumen.
 
El capitalismo financiero altomoderno se articuló a través de redes familiares y clientelares en las que el concepto de
patronazgo del rey y ennoblecimiento por su gracia eran fundamentales para el linaje familiar como culminación del servicio al monarca. El reconocimiento público de este servicio daba prestigio pero el verdadero crédito social se obtenía con la consecución de estrategias sociales que culminaban con el ennoblecimiento de la estirpe financiera por gracia real. Frente a la vieja nobleza de sangre, más estática al centrarse en mantener los privilegios heredados, aunque consciente de su necesidad de renovarse con la poderosa nueva, esta emergente nobleza de servicio era socialmente muy activa al tener el objetivo del «querer ser más» en su ascenso. Semejantes estrategias ascendentes conllevaban que las nuevas prácticas, consumos y su ostentación ejerciente fueran visualizadas por el resto de la sociedad como prueba de su éxito en el servicio financiero al rey.
 
Tras el patronazgo regio mediante el título nobiliario, se tendía a consolidar el nuevo status con alianzas matrimoniales con la vieja nobleza, cérrandose el círculo de pretensión social. Pero si la vieja nobleza se asentaba en sus tradicionales señoríos territoriales de los reinos, la nueva utilizaba la naturaleza multinacional de dichos reinos para consolidarse a nivel internacional gracias a su actividad financiera, trascendiéndose lo económico, para dar lugar a manifestaciones culturales y simbólicas de poder que a la postre no eran solo del propio linaje ennoblecido sino de la misma Monarquía. Este proceso, una vez culminado, es el objeto de estudio de otra subdivisión del referido proyecto «Gestión del poder…», que se ocupa de las «Asimilaciones e integraciones de las nuevas noblezas en la Monarquía Hispanica (1621-1715)».
 
El volumen analiza tres procesos imbricados entre sí: cómo se pasa de la gestión de un capital financiero a la gestión de un capital cultural y simbólico por parte de estas familias ennoblecidas; cómo tiene que ver entre sí la trayectoria del cursus honorum de cada una con su dimensión transnacional en una Monarquía multirreinal de carácter internacional como era la Hispánica; y cómo el ascenso social se debe y se potencia gracias al servicio real, analizándose casos no siempre financieros.
 
La metodología empleada es el acercamiento de base documental, no genérico sino a familias concretas que son representativas de la pretensión social de la nobleza. El primer texto, de Sanz Ayán, muestra que no siempre es exitoso el proceso de pasar de la riqueza económica a la proyección cultural anhelada por el linaje financiero por no atender correctamente las bases económicas familiares una vez obtenido el ennoblecimiento. Es el caso de los Strata estudiados, a partir del I marqués de Robledo de Chavela (1649), Joseph Strata, con hábito de Santiago desde 1635 e hijo del potente banquero Carlo. Finalmente, tendrán que fijar posiciones en Nápoles tras su fracaso en Castilla, por vía femenina. Alessandro Buono se aproxima al caso lombardo de los Silva de Biandrate, muy centrados en el patronazgo arquitectónico y en la representación simbólica de lo genealógico, mezclándose lo ilusorio y lo literario. Alejandro García Montón analiza la circunstancia, similar, de los Grillo de Mondragone genoveses y Andrea Zezza para los Pinelli, que de potentes mercaderes genoveses pasan a barones partenopeos. Estas familias usan estrategias de construcción de la memoria que exceden lo histórico y no reparan en lo falso a la hora de remontar genealogías, pero ello era muy habitual incluso de la vieja nobleza –véase al respecto el texto de Guillén Berrendero– y no podía verse
mal cuando muchos aceptaban que el linaje de la Casa de Austria descendía directamente de Noé y de Hércules, como reflejaba el iluminado rollo genealógico de 30 metros terminado en 1536 y ejecutado para mayor gloria del César Carlos (BNE, RES/265). Mafalda Soares da Cunha muestra al efecto la retórica de los Alburquerque Coelho, en un contexto de por sí mesiánico, el de la Restauración lusitana. El trasfondo interpretativo de este primer bloque son los procesos de ennoblecimiento a partir de la base financiera, base a menudo desatendida en su consolidación, entre los oropeles sociales, pese a ser el origen del ennoblecimiento, como le ocurrió a Joseph Strata y sus sucesores.
 
El segundo bloque de aportaciones se ocupa del marco transnacional de estas familias en su acción internacional. Estas familias financieras sabían muy bien la importacia inherente a la movilidad de personas –sus miembros y agentes– y de sus capitales a la hora de lograr el reconocimiento regio mediante el ennoblecimiento vinculado al territorio de origen. Valentina Favarò comenta el caso de los Di Napoli sicilianos, y se estudia el de los Pinto de Mendoza por parte de Elisa Novi Chavarria, situados lo mismo en España que en Italia, Portugal o Países Bajos. Los Serra genoveses también presentan perfiles interpretativos en Nápoles o Castilla, además de en su Génova natal, como ve Yasmina Rocío Ben Yessef Garfia.
 
Otros cinco textos completan el volumen, dentro del tercer y último bloque, centrado en el ascenso social y en sus distintos modelos según diversos casos. Alejandra Franganillo muestra uno de carácter intelectual, el del preceptor del príncipe Baltasar Carlos, Juan de Isasi e Idiáquez, I conde de Pie de Concha, cuya primogénita, Juana de Idiáquez, ya casa con el marqués del Sobroso, dentro de la estrategia matrimonial para consolidar el nuevo status nobiliario. Las circunstancias de Matteo Botti, diplomático al servicio del Gran Duque de Toscana son estudiadas por Paola Volpini, que también se aproxima al caso de Filippo Niccolini, de familia diplomática al servicio igualmente de los Medici, y que obtuvieron títulos. Con menos brillo pero igual eficacia, el servicio real bien realizado en ámbitos jurídicos de gobierno era fundamental para el logro y sostenimiento de la nueva nobleza partenopea, como reflejan Antonio Mele y Elena Papagna. Por último, Terrasa aporta la dimensión extraeuropea con una interesante aproximación a las princesas incas que, convertidas en Grandes de España por vía matrimonial, favorecían el discurso narrativo de la justificación del dominio hispano del Perú.
 
La presentación del volumen de estudios sirvió para una sesión científica, en mayo de 2016, en el auditorio de la madrileña Fundación Carlos de Amberes. Hubo nuevas reflexiones, al hilo de los textos, por parte de Sanz Ayán –alma mater del volumen–, Giovanni Muto (editor científico del mismo), y Terrasa Lozano, en un debate moderado por el coordinador de la Carlos de Amberes, el profesor García García, que asimismo gestionó en su día las jornadas partenopeas en el Palacio Zevallos Stigliano. 

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