La correspondencia de Felipe II con su secretario Pedro de Hoyo conservada en la British Library de Londres(1560-1568), por J.L.Cano de Gardoqui & Almudena Pérez de Tudela [Reseña]

Los estudiosos de la arquitectura áurea bajo Felipe II,y no solo ellos, están de enhorabuena con la aparición del presen-te volumen recopilatorio de las cartas y billetes cruzados entre el monarca y Pedro del Hoyo,secretario real (1557-1568,añode su muerte) para Obras y Bosques,incluidos los Reales Sitios.Se trata del fondo manuscrito existente en la British Library,menos frecuentado aunque conocido por los investigadores,que han solido acudir para las relaciones entre ambos a la documentación presente en el Instituto Valencia de Don Juan (Madrid), en la caja del Envío 61-1, y a la dispersa en el Archivo-Biblioteca Zabálburu (Madrid). Los tres fondos referidos, más el Favre,de Ginebra –donde curiosamente no se han hallado papeles de Pedro del Hoyo-,forman lo que en su día fue el gran Archivo de la Casa de Altamira, estudiado en su dispersión por Gregorio de Andrés [«La dispersión de la valiosa colección bibliográfica y documental de la Casa de Altamira»,en Hispania, XLVI, núm.164 (1986), 587-635],y luego por otros,como Fernando Bouza [«Guardar papeles y quemarlos…»,en Reales Sitios, 129 (1996), 3-15 y 131 (1997),19-33].

A su vez,todos estos fondos son complemento perfecto para el investi-gador de la documentación de la Secretaría de Obras y Bosques de Simancas,surgida en 1559,muy al poco de nacer el nuevo reinado, dentro de la Cámara de Castilla.Por último,a los papeles de la British Library se suman los de Pedro del Hoyo con-servados en la Hispanic Society (New York),también de procedencia Altamira.Este volumen ofrece,pues,la transcripción de las cartas y billetes contenidos en el manuscrito Add.28.350 de la BritishLibrary,así como la documentación custodiada en la Hispanic Society de Nueva York y las contextualiza con breves notas alpie,muy aclaratorias.

Lo relativo al meollo de la actividad de la Junta de Obras y Bosques durante los años sesenta del Dieciséis se encuentraen los documentos publicados tras el «Prólogo» de Agustín Bustamante. Los primeros años de edificación de este Real Monasterio se documentan así con datos-fuente pero también las obras y actividad de Valsaín, El Pardo, el Alcázar de Segovia, el de Toledo y el de Madrid, la Casa de Campo, san Jerónimo el Real, las Descalzas de Madrid y Aranjuez, por citarlo más relevante. Los afanes del monarca, sus preocupaciones y puntillosidades constructivas se muestran en estos papeles,que resultan bien elocuentes a menudo. No solo aparecen citados los artífices más señeros, como Juan de Herrera, JuanBautista de Toledo o Gaspar Becerra, sino hasta jardineros y zahoríes hoy apenas conocidos.

El manuscrito londinese se compone de 173 billetes,muchos correspondientes a los años 1563-1565, casi todos de Pedro del Hoyo al rey,el cual realiza sus características anotaciones en los márgenes. Aunque Gayangos lo incluye en su Catalogue of the Manuscripts in the Spanish Language in the British Museum (London,1887,vol.II, pp.820-924), a efectos de investigación noes esta una fuente que haya servido de referencia habitual entre los historiadores dedicados a reconstruir los programas deedificación y de reforma arquitectónica de los primeros años del reinado de Felipe II, tras su ascenso al trono y la decisiónde hacer de Madrid la capital de la Monarquía Católica en 1561.

Pedro del Hoyo,que además de leal secretario era persona de sensibilidad artística,resultó buen intérprete de los deseosde quien fuera el soberano más poderoso de Occidente.Ya en 1554 desempañaba el cargo de secretario de Cámara delPríncipe de Asturias.Con el tiempo,supo calentarse al sol cambiante de distintos patrones,desde Vázquez de Molina aFrancisco de Eraso, gracias al cual obtuvo la competencia en Obras y Bosques y al que sustituyó en sus poderes en 1566. Se benefició también de la protección del cardenal Espinosa,presidente del Consejo de Castilla. A su muerte, ocurrida en 1568, Pedro del Hoyo fue sustituido por uno de los secretarios reales más poderosos de Felipe II,Mateo Vázquez de Leca (1542-1591),cuyos papeles constituyen el origen de los fondos documentales que fueron a parar a la casa de Altamira,dispersoshacia 1870 y hoy repartidos entre Madrid,Londres, Nueva York y Ginebra.

Lo contenido en las transcripciones esclarece numerosos aspectos de los empeños filipinos por dar mayor realce y majes-tad a los Reales Sitios durante los primeros años de su reinado. La publicación de esta correspondencia,con buen criteriopor parte de los editores,incluye un índice onomástico que evitará fatigosas averiguaciones y facilitará la inserción de los per-sonajes mencionados en su contexto documental.La visión complementaria de José Luis Cano de Gardoqui, profesor deHistoria del Arte en la Universidad de Valladolid,buen conocedor de las Obras Reales en época de los Austrias,y de Almudena Pérez de Tudela, conservadora de Patrimonio Nacional en el Real Monasterio de El Escorial ,son garantía de lacalidad de esta edición y de la solvencia científica con que se documenta todo lo referido en las cartas.

Dentro de la extensa colección que conforma la correspondencia del cardenal Granvela conservada en la Real Biblioteca, aparece una carta de Pedro del Hoyo al cardenal, fechada en 1561 (II/2119,doc.65). Se  abordan en ella diversos aspectosfinancieros coincidentes con el reciente establecimiento de la Corte en Madrid, centro de la máquina real desde el que se eje-cutará lo expresado en los billetes y cartas editados en esta valiosa correspondencia. 

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