Cánovas y Lázaro: Dos bibliófilos de fin de siglo: Fundación Lázaro Galdiano, 1999

CÁNOVAS Y LÁZARO. DOS BIBLIÓFILOS DE FIN DE SIGLO /JUAN ANTONIO YEVES ANDRÉS.

MADRID: FUNDACIÓN LÁZARO GALDIANO, 1998 [CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN].

La biblioteca de Cánovas del Castillo se dispersó a su muerte. José Lázaro Galdiano, preocupado por la unidad de las colecciones, adquirió alrededor de un millar de libros de esa colección y, fiel a su deseo de unidad, conservó su exlibris, encuadernó las piezas más deterioradas y las distinguió con els uperlibros A.C. del C. sobre el lomo. El archivo, que conoció menos disgregaciones que los libros, también fue adquirido por Lázaro, probablemente antes de fallecer la viuda de Cánovas.

El catálogo, editado con motivode la Exposición, abunda en la suerte desigual de los libro de Lázaro y de Cánovas. Juan Antonio Yeves Andrés, comisario de la Exposición y coordinador del Catálogo, señala que "ambos permanecerán para siem preunidos por esta tan loable afición a los libros: el fatídico destino de la colección de Cánovas favoreció el engrandecimiento de la de Lázaro y éste, en buena medida, contribuyó a conservar la memoria de Cánovas y la tarea realizada por él durante más de cuarenta años reuniendo libros con dedicación ejemplar y no sin esfuerzo, a pesar de su situación ventajosa".

Cinco estudios preceden el catálogode las obras expuestas. Juan Antonio Yeves expone aspectos de la bibliofilia de Cánovas y el destino de su colección. José Carlos Mainer ofrece una síntesis del panorama literario español contemporáneo de Cánovas sin descuidar alusiones al personaje en la pluma de Maeztu o Azorín. Completan el acceso al catálogo tres piezas históricas sobre Cánovas firmadas por Campoamor, Emilio Castelar y Juan Pérez de Guzmán. El texto de este último, "Cánovas juzgado por sus libros", aparecido en La España Moderna diez años después de la muerte del bibliófilo, cuando ya se había dispersado su biblioteca, inspira la organización de la exposición. Pérez de Guzmán manejó para escribir su artículo la "Lista alfabética y por materias de las papeletas que para la redacción de un Catálogo se encontraron en la biblioteca del Excmo. señor D. Antonio Cánovas del Castillo", publicada en Madrid en 1903. Del documento se desprenden las preferenciasque guiaron a Cánovas en la formación de su biblioteca.

No son pocos los ejemplares verdaderamente notables, pero de obligada mención son la edición del Quijote de 1608 y el manuscrito del Buscón de Quevedo, motivo de orgullo para su posesor que -recuerda Menéndez Pelayo- lo había obtenido de José María Asensio y lo mostraba "con natural satisfacción a sus amigos".

La exposición recoge tambiéndos centenares de dedicatorias autógrafas y piezas documentales,c omo cartas de remisión de ejemplares, testimonios de la labor de Cánovas en la Sociedad de Bibliófilos Españolesy , en general, de su preocupación por adquirir libros y colecciones.

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