Seminario Palafox y Mendoza Real Biblioteca

Seminario Palafox y Mendoza Real Biblioteca, 10-12 de marzo de 2001

Presidencia Prof. Sir John Elliott (Oxford University). Coordinador: Prof. Antonio Feros (New York University). Organizadores: Prof. Fernando Bouza (Universidad Complutense de Madrid) y M.L. López-Vidriero (Real Biblioteca)


El Seminario Palafox y Mendoza, segundo de la serie «Letras,. despachos y negociaciones: Fondos de los servidores de la Monarquí­a Hispánica en la Real Biblioteca» tuvo lugar entre los dí­as 10 y 12 de marzo. A fin de dar una idea de los aspectos tratados, ofrecemos el resumen de contenidos que los autores remitieron a la organización del seminario.

Reformismo en el mundo hispánico: Olivares y Palafox
John Elliott

Se trata aquí del mundo y de la vida de Palafox antes de su salida para Nueva España en 1640, dentro del contexto de la percepción de la declinación de España y los anhelos de reformación.

Sugiero que Palafox, trece años más joven que Olivares, bebió de las mismas fuentes religiosas y filosóficas. Los dos hombres llegaron a conocerse en las Cortes de Aragón de 1626, y Palafox resultó ser precisamente el tipo de hombre que Olivares necesitaba para ayudarle a realizar sus proyectos reformistas. Nombrado fiscal del Consejo de la Guerra, tuvo una serie de rápidos ascensos que lo llevarí­an a la fiscalí­a del Consejo de Indias en 1629, al puesto de limosnero mayor de la Infanta Marí­a (a quien acompañó en su viaje a Alemania) para llegar en 1633 a ser nombrado consejero de Indias. Se demuestra que Palafox compartí­a las ideas reformistas del Conde-Duque, si bien partiendo de una base constitucionalista aragonesa que ya por los años treinta llegaba a provocar una cierta tirantez entre el valido y su hechura. Enviado a Nueva España en 1640 como visitador general, se lanzaba allí­ a sus actividades reformadoras en el momento de las sublevaciones de Cataluña y Portugal, acontecimientos que parecieron confirmar sus argumentos sobre el correcto gobierno de una monarquía compuesta. La caí­da del Conde-Duque en 1643 marca un momento fundamental de cambio en el mundo hispánico, en el que los hombres como Palafox que se habí­an formado bajo Olivares rechazaban una parte importante de su legado en su lucha por la supervivencia, propia y de la monarquí­a. Palafox, tanto en calidad de visitador general como de virrey, permaneció fiel a los principios reformistas de su mentor, pero permaneció igualmente fiel a su convicción de que la reforma debe adaptarse a las necesidades y circunstancias particulares, conservando así la diversidad dentro de la unidad de una monarquí­a compuesta.

Arte, religión y sociedad en Puebla antes, durante y después del obispado de Juan de Palafox

Luisa Elena Alcalá

 

El estudio del arte novohispano del siglo xvii está mediatizado por circunstancias historiográficas y materiales. A estas se añade en el caso de Palafox la magnitud y mitificación de su vida y obra en la segunda mitad del siglo xvii y el xviii, que ha proyectado su sombra sobre el panorama artístico de la Puebla anterior a su llegada, y la falta de estudios comparativos con otros prelados que actuaron como promotores artí­sticos, tanto en el Perú - la figura del obispo Manuel de Mollinedo y Angulo en Cuzco (1673-1699), por ejemplo- como en la misma Puebla, donde el caso de Manuel Fernández de Santa Cruz (1677-1699) es el más relevante.

Dados estos problemas, se pretende insertar a Palafox en un panorama histórico-artí­stico más amplio que atienda tanto a las circunstancias propias de su obispado, por ejemplo las consecuencias de la secularización, como al papel de la religión a la hora de fijar los signos de identidad de Puebla.

La identidad de Puebla como ciudad se fraguó, como la de tantas otras ciudades, en torno a diversos factores: paisaje natural; episodios históicos recientes; personajes ilustres; monumentos notables, santos, reliquias e imágenes milagrosas. Todos ellos afloran en las relaciones y descripciones de Puebla desde el siglo xvi, y son de gran utilidad para conocer aspectos fundamentales de su identidad y calibrar hasta qué punto Palafox se insertó en ella. Por textos sabemos que, cuando Palafox llegó a Puebla, la ciudad contaba ya con imágenes milagrosas e importantes reliquias en sus principales conventos e iglesias; y se habí­an abierto causas de beatificación a personas muertas en olor de santidad. Este «antes de Palafox» es importante para sopesar en qué medida continuó, fomentó³ y ayudó a cristalizar ciertas tendencias propias del ambiente poblano.

La última parte de la comunicación se dedica a los efectos de la campaña de secularización iniciada por Palafox en 1641, que no solo propició la construcción de iglesias en los pueblos de indios, sino que obligó también a promocionar nuevos cultos, pues si bien los franciscanos accedieron y entregaron las comunidades a los nuevos párrocos, no hicieron lo mismo con las imágenes de estas iglesias.

Concluiré con el santuario de San Miguel del Milagro en Tlaxcala porque su historia sintetiza muchos de los aspectos tratados:

Aunque fue un culto iniciado antes de Palafox y culminado por su sucesor, el obispo Fernández de Santa Cruz, el programa iconográfico del interior de la iglesia, posterior a Palafox, conmemora y contribuye a «mitificar» su papel como principal promotor.

Representa el control episcopal sobre las nuevas devociones frente a las órdenes regulares.



El proyecto polí­tico de Palafox: Una alternativa constitucional en tiempos de crisis

Cayetana Ávarez de Toledo

El propósito de esta ponencia es aportar al conocimiento de la vida y obra de Juan de Palafox una dimensión que ha recibido, hasta ahora, escasa atención: su pensamiento polí­tico y su esfuerzo por llevar a cabo en la Nueva España un ambicioso proyecto de reforma constitucional.

La ponencia se divide en tres partes. La primera analiza el pensamiento polí­tico del futuro obispo de Puebla y visitador general. Para esclarecer su postura ante la crisis sufrida por la monarquía española en la primera mitad del siglo xvii y sus propuestas de reforma es necesario comprender las corrientes políticas que ejercieron mayor influencia sobre el joven Palafox: el pactismo aragonés, que atañe a su patria de origen, y la doctrina constitucional castellana, con la que se familiarizó como estudiante en Salamanca. A su vez, el programa político de Palafox es el producto de su particular análisis del malogrado proyecto de unificación de la monarquía puesto en marcha por el conde-duque de Olivares durante las décadas de 1620 y 1630.

Palafox se distanció de la lí­nea autoritaria de Olivares, criticó los métodos utilizados por el valido para obtener la contribución de los reinos a una gravosa estrategia imperial, y, como alternativa, propuso el diálogo y la negociación política. Consideraba difí­cil y arriesgado intentar eliminar la diversidad de una estructura intrí­nsecamente plural. Para él, solo un gobierno consensuado entre la corona y las diferentes partes de la monarquía impedirí­a su fragmentación y consecuente pérdida de reputación. El concepto que mejor sintetiza su pensamiento polí­tico es ‘reciprocidad’. Palafox sostenía que, para ser eficaz y duradera, toda relación polí­tica debía ser recí­proca, es decir, debí­a satisfacer tanto a los gobernados como al gobernador. En el contexto de una monarquía compuesta como la española, esto requerí­a del rey que protegiese los fueros, costumbres y necesidades de sus diversos reinos. Ello incluía a los virreinatos de América, cuyos intereses no debí­an ser subordinados a los objetivos europeos de la corona. Esta posición distanció a Palafox de la polí­tica uniformadora y centralizadora de Olivares, y concede una trascendencia y originalidad a su gestión reformadora hasta ahora poco reconocidas.

La segunda parte de la ponencia examina el esfuerzo de Palafox por ver realizada su visióin de una monarquí­a constitucional en el contexto americano. Sus objetivos principales eran tres: limitar el poder arbitrario del virrey, reforzar los tribunales de justicia y reformar la administración municipal, reemplazando a los alcaldes mayores nombrados por el virrey por alcaldes ordinarios elegidos por la comunidad. Esto último constituye el eje central de la alternativa palafoxiana para el gobierno americano. Su logro habrí­a supuesto un serio revés para el sistema virreinal y la concesión de un mayor nivel de autonomía para Nueva España.

La deposición del duque de Escalona y su nombramiento como virrey ofrecieron al obispo una oportunidad única para poner estas ideas en práctica y sentar las bases de una alternativa constitucional al gobierno americano. Pero Palafox no pudo llevar a cabo su proyecto. Las razones de su fracaso se analizan en la tercera parte de la ponencia, que tiene como protagonista el enfrentamiento entre Palafox y su sucesor, el conde de Salvatierra. El nuevo virrey representa una línea polí­tica opuesta a la del visitador general. Su prioridad era imponer un riguroso programa fiscal para hacer frente a las crecientes necesidades militares y financieras de la corona, exacerbadas por los levantamientos de Cataluña y Portugal. Para lograrlo, tenía que reforzar su autoridad en el virreinato y reprimir la resistencia de los cabildos a las exigencias de la corona, objetivos que le enfrentaron a Palafox, quien hizo lo imposible por frustrar los avances autoritarios del virrey. Su intento por socavar el poder de Salvatierra, declarando a los alcaldes mayores sujetos a la visita general, provocó una respuesta feroz por parte del virrey y sus aliados, tanto eclesiá¡sticos como seculares, quienes conjuntamente le acusaron de incitar al reino a la sedición. El consejo de Indias reaccionó defendiendo el status quo, suspendiendo la visita general y rechazando las propuestas reformistas de Palafox, las cuales, desde la perspectiva de Madrid, no parecían capaces de satisfacer las urgentes necesidades de una corona decidida a recobrar los territorios rebeldes de la península y salvaguardar su posición en Europa.

El propósito de esta ponencia, por tanto, no es solo subrayar la existencia de una importante dimensión polí­tica en la vida y obra de Palafox. También es su intención contribuir al conocimiento de la relación entre España y América en el siglo xvii y promover una perspectiva transatlá¡ntica que abra nuevas ví­as de investigación.

Palafox editor para la misión interior

Fernando Bouza

1.- «Lee y registra los apuntamientos siguientes por lo menos una vez cada mes y no sea como lo que hiciste quando viniste de las Indias que ni los leíste ni los cumpliste».

Palafox en Osma a través de su Manual manuscrito.


2.- Las Siete advertencias a los curas o sacerdotes que han de doctrinar a los labradores.

Palafox ante la misión interior de Castilla.

3.- «No he querido escusar de remitirle a V.e. a Philotea, una señora que, aunque fue traviesa a los principios, fue muy cuerda y advertida en los fines».

Palafox y la imprenta como «industria» para conducir las conductas.

4.- «Catecismo y axiomas doctrinales para labradores y gente sencilla»: los Bocados espirituales, polí­ticos, mí­sticos y morales.

Palafox y el disciplinamiento social barroco.


5.- De Puebla de los Ángeles a Osma. Experiencia y memoria en el Siglo de Oro español.

El objetivo central de esta intervención es acercarse a las misiones interiores organizadas por Juan de Palafox y Mendoza durante los años de su obispado en Osma, una vez vuelto de su experiencia novohispana. Partiendo de la presentación del manuscrito Manual de el Obispo mi señor, en el que se recogen apuntamientos personales de los años oxomenses, así como distintos textos que entonces compuso para ordenar las tareas de los clérigos que habí­an de encargarse de «doctrinar a los labradores» de la diócesis, se propone la consideración del concepto de disciplinamiento social aplicado a la misión interior de Castilla en el siglo xvii.

Tal concepto se entiende en el sentido que le dio Álvaro Cavide al exponer «cómo solo el hombre es disciplinable», es decir, solamente él es capaz de aprender, «solo él estudia y aprende y naturalmente desea saber más». Como consecuencia de esta definición de lo humano se deducí­a que era posible enseñar/disciplinar al hombre y en consecuencia que se habrían de buscar los medios más adecuados para hacerlo en la práctica.

Palafox parece haber sido muy consciente de cuáles eran las distintas «industrias», como se llamaba a los distintos medios de comunicación y creación de memoria (voces, imágenes, textos), que podí­an ser empleadas en la tarea pastoral de conducir las conductas. Hábil publicista, desarrolló una impresionante labor editorial con la publicación de numerosas obras, aunque, no obstante, «para labradores y gente sencilla» elaboró unos Bocados espirituales, polí­ticos… en los que se hizo eco de las tradiciones locales de transmisión oral, poniendo esta al servicio de mensajes de indudable carácter disciplinador en lo polí­tico y en lo social. La experiencia alcanzada en Puebla de los Ángeles hubo de repercutir en algunas de sus propuestas para la misión en estas ‘otras Indias’ de Castilla.

 

Reformas palafoxianas en la educación novohispana

Jesús Bustamante

El objetivo central de esta exposición es presentar a Palafox en cuanto visitador general de la Nueva España. Destaco esto porque la espectacularidad de los conflictos en los que se vio comprometido, sobre todo los relacionados con los jesuitas y otras órdenes religiosas, han oscurecido en la bibliografí­a que el motivo principal por el que fue enviado a América fue precisamente el de someter a visita los principales ramos de la administración virreinal (en especial los relativos a gobierno, procuración de justicia y hacienda real), además de instituciones novohispanas claves como la Real Universidad o los puertos de Veracruz y Acapulco.

La exposición se articula en tres partes. La primera es un planteamiento previo sobre la documentación disponible y las dificultades que presenta. La segunda es la presentación de un material documental particularmente estratégico a la hora de hacer una primera aproximación a su actividad como visitador, destacando de forma especial su Memorial sobre el estado de la Nueva España, informe secreto dirigido al rey y datado en 1641, hasta ahora inédito, en el que ofrece un diagnóstico general de la situación de este reino y las medidas que era imprescindible llevar a cabo. La tercera y última parte, se centra en el análisis concreto de una de sus actuaciones: la visita a la Real Universidad de Méjico, en la que a modo de un microcosmos se expresa la misma problemática que es denunciada para toda la Nueva España en general.

Finalmente debo decir que con esta exposición quiero presentar el excelente trabajo que están realizando en Méjico un grupo de investigadores en el Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU) de la UNAM, con los que me une una estrecha y larga amistad, cuando no franca colaboración profesional.

 

Cultura política y poder en el virreinato de la Nueva España

Alejandro Cañeque


El 12 de enero de 1624, el marqués de Gelves, virrey de Nueva España, con el consentimiento de la Audiencia de Méjico, ordenaba la expulsión del virreinato del arzobispo de Méjico. Este acto de fuerza sin precedentes por parte del virrey contra la máima autoridad religiosa de Nueva España provocaría, en última instancia, el estallido de un tumulto en la ciudad de Méico tres dís más tarde. En el transcurso de dicho tumulto, la Audiencia, con la ayuda del cabildo de la ciudad, decidiría deponer al virrey de su cargo y asumir el gobierno del virreinato. Años más tarde, en 1647, el obispo de Puebla, Juan de Palafox, tras un largo historial de enfrentamientos con el virrey, conde de Salvatierra, y con la Compañí­a de Jesús, se vio forzado a abandonar su diócesis y a buscar refugio en las montañas cuando el virrey decidió enviar a Puebla un destacamento armado para eliminar la oposición de Palafox y sus partidarios.

Estos dos sucesos resumen perfectamente, aunque de una manera extrema, las continuas tensiones y conflictos que enfrentaron a los diferentes cuerpos sociales y polí­ticos de la sociedad novohispana en el siglo xvii y en los que Juan de Palafox jugó un papel destacadí­simo. Dichas tensiones y confrontaciones constituyen la nota más caracterí­stica de la historia polí­tica de Nueva España en tal periodo y, claramente, contradicen la imagen tradicional de una sociedad colonial gobernada por una clase dirigente compacta y con objetivos comunes.

Algunos historiadores han atribuido este alto grado de conflictividad a la existencia de una crisis económica que, al ser intensificada por unas mayores exigencias contributivas por parte de la metrópoli, habría causado las alteraciones mejicanas. Pero uno de los hechos que más llaman la atención cuando se analiza la situación polí­tica de Méjico en el siglo xvii es que los miembros de la jerarquía eclesiástica, especialmente los arzobispos de Méjico y los obispos de Puebla, fueron siempre protagonistas destacados de dichos conflictos. La conflictividad entre los virreyes y las autoridades episcopales, por otro lado, nunca estuvo limitada a la ‘crisis del siglo xvii’, pues fue una caracterí­stica de la vida polí­tica novohispana por lo menos desde la segunda mitad del siglo xvi.

En mi comunicación argumento que esta conflictividad no obedeció tanto a factores coyunturales como a las peculiares características de la cultura política novohispana. En otras palabras, la conflictividad formaba parte de la propia naturaleza del sistema, aunque los factores coyunturales pueden ayudar a explicar la mayor o menor intensidad de los conflictos. En mi presentación, por tanto, examino los discursos y las prácticas polí­ticas que conformaban a la sociedad e instituciones novohispanas, como el método más adecuado para comprender las razones de los alborotos en los que constantemente se vio envuelto Juan de Palafox durante los años que residió en tierras mejicanas.

 Don Juan de Palafox, promotor y mecenas de las artes

Ricardo Fernández Gracia

La faceta de Palafox en relación con las artes va siendo conocida poco a poco. En el siglo xvii, ya se tuvieron noticias sobre su empuje definitivo a la construcción de la catedral de Puebla de Los Ángeles, en Méjico, así­ como su empeño en la construcción de otros edificios y templos de aquella su diócesis. Asimismo, una serie de obras custodiadas en el archivo y en el tesoro de la catedral del Burgo de Osma y en la colección del duque del Infantado, han puesto de manifiesto el cuidado de Palafox en otros tantos objetos destinados al culto divino.

Las aficiones artísticas de Palafox despertaron notablemente a raí­z del viaje por tierras europeas, en donde pudo contemplar importantes monumentos y deleitar su oído con la audición de exquisitas partituras. Durante la década de los treinta, promovió la construcción de varias obras en Ariza y ordenó pintar varios lienzos: retratos de sus antepasados y hazañas de los mismos, en plena sintoní­a con el concepto aristotélico de «magnificencia» y con lo que se hacía, por aquellas fechas, en el Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro. Sin embargo, serí­a en su sede poblana en donde dejó su gran obra, en la catedral que se concluirí­a bajo su episcopado, tras numerosos intentos infructuosos por darle término. La catedral con todo su exorno, especialmente el retablo mayor y el ciprés o gran tabernáculo, colegios, biblioteca, conventos, numerosas parroquias de su diócesis, órganos, retablos, pinturas e imágenes, son fiel testimonio de un obispo preocupado por la dignidad del culto litúrgico, en plena sintoní­a con el Barroco de la Contrarreforma. Especial interés poseen las directrices que escribió para el exorno artí­stico de los templos. Son varias las obras en donde trata de ello, pero será en un Edicto de 1646, basado en las famosas Instrucciones de san Carlos Borromeo, en donde mejor se puede ver el orden y la prevención con la que Palafox obraba en toda su actuación pastoral y de gobierno de la diócesis.

La faceta como promotor de las artes en el nuevo destino de Palafox, la diócesis del Burgo de Osma, no admite ningún tipo de comparación con las dimensiones que adquirió en Puebla. Las circunstancias resultaban totalmente diferentes, a nivel económico, eclesial, de nuevas parroquias…, etc. Sin embargo, la catedral oxomense conserva todavía un buen conjunto de piezas que el obispo dejó en ella, así­ como algunos testimonios de su decidida apuesta por el cuidado culto hacia las imágenes, en plena sintonía con las normas tridentinas y de tratadistas y escritores como Paleotti o san Carlos Borromeo.

 Taller bibliográ¡fico

Real Biblioteca

Los veintitrés volúmenes de manuscritos documentales (II/1981 a II/2003) que han dado lugar al seminario sobre don Juan de Palafox se formaron con ocho legajos procedentes del Archivo General de Simancas que llegaron a Madrid en 1785. Estos años son de atención institucional por la documentación histórica que formaba la memoria de la Monarquí­a. José de Gálvez se ocupaba desde 1773 del legado palafoxiano guardado en Simancas pero ese 1785 los legajos abandonaron la fortaleza coincidiendo con la salida de otros para el nuevo Archivo General de Indias. Las cuestiones capitales de la acción novohispana de gobierno de don Juan están presentes en estos volúmenes, particularmente la relación con los virreyes y los problemas con los religiosos regulares. Los roces con el poder virreinal se debí­an a las prácticas instaladas en distintos órganos de la administración y en la omisión de la ejecución de las reales cédulas. El choque con los regulares se producí­a por la actividad de las casas de doctrinas y la asunción de prerrogativas eclesiásticas propias del clero secular. Los franciscanos y, particularmente, los jesuitas, entraron así­ en beligerancia con el obispo de Puebla de los Ángeles. En casi todos los volúmenes se advierten estos dos grandes aspectos. De la controversia con la Compañía de Jesús encontramos que hay algunos de contenido exclusivo como el II/1997 y el II/2001. Otros se dedican a la polémica creada por los escudos de la capilla real en la iglesia catedral de Puebla, que son de interés herá¡ldico, y a la fundación del colegio de San Pedro en la ciudad mejicana. También hay documentación sobre la fase final de la construcción de la catedral de Puebla, relativos a las visitas de don Juan a las instituciones virreinales y con relación a procesos judiciales derivados de ellas, destacando los del oidor Gutiérrez Torreblanca. En cuanto a tipologías documentales, abundan los traslados notariales de escrituras, las consultas originales del Consejo de Indias a S.M. sobre Palafox y los informes que remití­a al Consejo, decretos del mismo y de S.M., memoriales, autos judiciales, algunos documentos pontificios y numerosas cartas a Felipe IV, donde el obispo informa y se preocupa de los mandamientos reales y su cumplimiento en Indias. Por tanto, el fondo palatino madrileño ofrece diversas posibilidades de estudio e interpretación para la investigación palafoxista.

La incorporación de los libros impresos y del fondo documental de y sobre Palafox tienen una clara lectura en las librerí­as particulares de Carlos iv, tanto en su etapa de Prí­ncipe de Asturias como en la de su reinado. La reconstrucción de la configuración fí­sica de la Librerí­a de Carlos Antonio ha permitido la localización de la obra palafoxiana dentro de la organización de saberes que propone esta biblioteca y ha permitido confirmar, desde este punto de vista, el sentido político que tuvo para los Borbones Mayores la recuperación de la figura de Palafox

Con motivo del congreso se realizó una edición provisional en CD-Rom del catálogo de la colección palafoxiana. Las descripciones, realizadas en formtato MARC, fueron tomadas de IBIS (Base de datos del patrimonio bibliográ¡fico de Patrimonio Nacional). En el taller bibliográfico se expusieron distintas posibilidades de tratamiento informático aplicado a colecciones documentales históricas, con especial énfasis en el lenguaje de marcación XML y las iniciativas asociadas a él que actualmente se están desarrollando.

 

 

 

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