Piezas cartográficas de la Colección Gondomar

Algunas de las representaciones más significativas de la colección de cartografía (1) de don Diego Sarmiento de Acuña, I Conde de Gondomar, ya se recogen en el índice de Cesáreo Fernández Duro, Noticia breve de las cartas y planos existentes en la Biblioteca Particular de S.M. el Rey (Madrid, 1889). Fue Justa Moreno Garbayo (1913-1993) quien identificó las entradas con las propias piezas, pues el índice no llevaba signaturas, incorporando las signaturas, de su mano, en un ejemplar de referencia para facilitar la localización a los investigadores. También es ella quien anota la signatura de volúmenes facticios con cartografía, aunque adicionalmente se aprecia la mano de otra bibliotecaria, Consolación Morales.
Aparte de volúmenes facticios con representaciones sueltas procedentes de Gondomar, hay en la Real Biblioteca un Atlas Lafreri (map/464) que contiene 160 hojas de mapas, planos y vistas, y portada muda. Lleva la localización topográfica de mano de Diego de Arratia, el administrador dieciochesco de la Casa del Sol en Valladolid: Sal. 2ª-Est. 14-Cax. 7º. El Atlas Lafreri es el primero considerado por los estudiosos como con portada propia, y se realizó entre 1550 y 1572, que son las fechas-límite que ofrece el ejemplar-tipo de la Universidad de Helsinki, aunque hay algunos con representaciones de la escuela de Antonio Lafreri anteriores y posteriores, como el nuestro, que contiene cartografía fechada desde 1532, por lo que muchos investigadores lo aprecian como el más completo. La mayoría de las representaciones se imprimieron en Roma pero hay también de Venecia. Es la época en que la cartografía europea se manifiesta en su esplendor en Italia, antes de que lo hiciera en las décadas siguientes en los Países Bajos. La portada, atribuida a Etienne Dupérac desde 1970, tiene un frontón partido con el Atlante sujetando la bola del mundo, y a los lados hay figuras varoniles con instrumentos cartográficos. El éxito iconográfico del Atlante dio lugar al uso de “Atlas” para definir estos volúmenes con cartografía, pese a que el origen de la figura no es por el ser mitológico, sino por un rey de la cordillera norteafricana del Atlas, astrólogo, cuyo anhelo era convertirse en montaña para tocar los cielos, según explica el propio Gerard Mercator en la introducción de su Atlas, en la edición de 1602. Al pie vemos dos figuras en pedestal, Ptolomeo y Salomón. Procede a buen seguro, a su vez, de la librería del cardenal Antoine Perrenot de Granvelle, pues una parte de la misma ingresó en la biblioteca pinciana del Conde y constan otras representaciones cartográficas de Gondomar con este origen (2)
Pero la pieza más conocida de la Real Biblioteca por los estudiosos de la cartografía, también de procedencia gondomariense, es el llamado Atlas Náutico del Mundo, de Joan Riczo o Riezo de Oliva, ejecutado en 1580 en Nápoles, y que contiene diecisiete cartas naúticas. Hay encuadernadas en el mismo volumen (ii/1271) dos cartas de Baldasaro da Maiolo Vesconte, que son de 1588. Se hizo edición facsímil en 1987, con volumen de estudio (3), pero desde finales del xix es conocido, pues, además de venir en el índice de Fernández Duro [1881, vi, 561], estuvo presente en la Exposición Histórico-Europea de Madrid (1892-1893). Se halla asentado en un índice manuscrito de la librería del Conde fechado en 1775, con esta entrada: «Mapa y descripción de las islas de Levante. Mapa-Mundo en vitela fina con varios colores» (ii/2619, fol. 162).
En los dos índices gondomarienses del siglo xviii conservados en la Real Biblioteca (ii/2618-2619) se registran asimismo otras piezas cartográficas. El primero, fechado en 1769, está organizado topográficamente, y nos ofrece la posibilidad de ensayar una reconstrucción física de la librería. Así, en la sala 1, estante 6, cajones 1-2, estaban los libros de cosmografía y en el cajón 3 los de astronomía y topografía (folios 62v-73v del índice), que se prolongaban por los cajones 5-6, pero mezclados en este caso con tratados de fortificaciones (fol. 76) y Geografías de Ptolomeo (fol. 81). Otra parte de tratados de cosmografía y de la esfera, astronomía y arquitectura militar, se hallaban en la sala 3, estante 13, cajón 1 (fols. 433v-439). En el cajón 3 de ese estante 13 se localizaban libros de grabados en gran formato y de mapas, como la Descripción del Reyno de Sicilia… (map/350), en el fol. 440, y al vuelto del siguiente el Theatrum Urbium Italicarum (Venecia, 1599, grab/190); en fol. 441 vemos el Ptolomeo de Colonia, 1584 (v/1307). En los cajones 4-7 hay diversos libros «de mapas y pinturas» o «de mapas y láminas», incluyendo la serie americana de Theodore de Bry (i/b/249-250, que son dos partes en la edición de Frankfurt, 1590 y 1599). Y en el cajón 6 los Ortelius en español (fols. 448v-449).
Algún atlas, adquirido sin duda en Inglaterra, aparece aquí, como el de John Speed, Theatrum Imperii Magnae Britanniae (Ámsterdam, 1616, v/904), que es un buen ejemplo de cómo se describen las piezas en este índice: «Theatro del Reyno de Bretaña con la explicación en ynglés impreso en Londres en sesenta y siete mapas negras en papel de marca. Tomo en folio grande y pasta» (fol. 449). Sigue en ese mismo folio el Atlas Mercator de Ámsterdam, 1616, hoy con signatura map/340 y entonces colocado en el cajón 7 del estante 14; hay siete cajones más en ese estante con otros libros de cosmografía y arquitectura militar, aunque ya no específicamente con atlas o mapas.  Entre los de cosmografía, que son material cartográfico cuando contienen representaciones celestes y terráqueas, destaca el copernicano De reuolutionibus orbium coelestium libri VI... (Basileae, 1566), con anotaciones manuscritas de época (ix/4979).
El índice de la librería de Gondomar ii/2619, fechado en 1775, recoge las mismas piezas, como los Ortelius (en fol. 19v reconocemos los actuales viii/368, v/1552 y 1553), los Ptolomeos (en fol. 45v los actuales vi/282, vi/2540, vi/3017), o las Civitates Orbis Terrarum (en fol. 57, actualmente map/406-411), y en el fol. 69v el Speed mencionado pero impreso en inglés (Londres, 1611 en map/441), junto a otra pieza muy notable que asimismo trajo don Diego de Inglaterra, la Descriptio angliae de Christopher Saxton, que antecede al itinerario de la Gran Armada que realizó Robert Adams, Expeditionis hispanorum in Angliam vera descriptio (ix/7223), de 1579 y 1590 respectivamente, en un ejemplar primorosamente iluminado. Otros atlas ingleses existentes en la Real Biblioteca comparten la misma procedencia, como el de William Candem, Britannia. Siue florentissimorum regnorum Angliae, Scotiae, Hiberniae et Insularum adiacentium ex intima antiquitate Chorographica descriptio (London, 1607, actualmente vi/20).
En los folios 69v-70 de este índice hay «volúmenes de mapas sin colorear», muy probablemente los Lafreris, Camocios y Gastaldis, bien conocidos de los estudiosos. La mayoría de las representaciones de estas piezas son relativas al Mediterráneo, sus costas y ciudades (4) y muy probablemente proceden de Granvela. Tras recogerse un Mercator en el fol. 98 y la Chronologia del mismo autor al vuelto (hoy map/349 y vii/2375 respectivamente), se señala un cuerpo de «Diseños de algunos castillos y fortalezas y otras cosas semejantes», en el folio 155v, que perteneció al cardenal, dado a conocer por Fernando Bouza [1996] (5). El «Designo del castillo de Civitella», núm. 33 de ese volumen (map/416), lleva la firma autógrafa de Estanislao de Lugo, director de los Reales Estudios de San Isidro, aunque puede no ser marca de posesión sino que firmara tras haberlo consultado. En el inventario de la biblioteca de Lugo, fechado en 1817 [AHN, Inquisición, leg. 4469-exp. 31] no aparece esta pieza.
También tuvo Gondomar obras importantes sobre navegación, en francés, caso de la Instruction nouvelle des poincts… touchant l’art de naviger, de Michel Coignet (Amberes, 1581, actualmente ix/1574; asentado en ii/2619, fol. 159v), o una edición del Arte de navegar de Pedro de Medina, la de Lyon de 1554 (en ii/2619, fol. 188, actualmente viii/332). Y otras obras como la Cosmographie universelle de Sebastián Munster (Basilea, 1568, viii/1593; referido en ii/2619, fol. 208v) o tratados de fortificaciones como el de Jacques Pret (Frankfurt, 1602, iv/57, mencionado en fol. 209v del índice de 1775 que venimos citando), los cuales aparecen junto a otras obras en italiano, caso de la L’isole piu famose del mondo (Venecia, 1604, v/1815, citado en fol. 217v y la de 1576, actual vii/150). Por tanto, la Real Biblioteca debe buena parte de la amplitud de su fondo cartográfico a la colección gondomariense, como ocurre con otros fondos, notablamente la colección de manuscritos o buena parte de los impresos del xvi.

Notas
1 Este texto es una versión modificada de parte de la «Introducción» del Catálogo de cartografía manuscrita de la Real Biblioteca, en prensa.
2 Lo más representativo del fondo granveliano de la Real Biblioteca es la colección epistolográfica, de un centenar de volúmenes, que no aparecen en el Índice gondomariense de 1623 (BNM, mss. 13593-13594), al igual que algún impreso de la misma procedencia, caso del x/2681, Ek ton Polibiou... Ex libris Polybii Megalopolitani Selecta de legationibvs et alia... (Antuerpiae, Ex officina Christophori Plantini, 1582). Valentín Moreno Gallego [2005] defiende la hipótesis de que Antonio Sarmiento, hijo del I Conde, adquirió la colección granveliana durante su estancia en Besançon como legado de Felipe IV, entre 1638 y 1639. Es indudable que tras morir don Diego Sarmiento de Acuña en 1626 se incrementó la librería de la Casa del Sol pues hay impresos con pie de imprenta posterior que pertenecieron a ella, por ejemplo, de Henricus Soter, Suecia siue De suecorum regis dominiis (Lugduni Batavorum, 1633, sign. iv/393), o Cinquante discours de matiere d’Estat, de Guillaume de Willaert (Bruxelles, 1631; sign. pas/arm1/233), entre otros, que debieron ser adquiridos por don Antonio.
3 Cfr. xvii-xxii/34 y volumen de estudio en xvii-xxii/35. Con anterioridad existían aproximaciones, como la de Julio Rey Pastor y Ernesto García Camarero, La Cartografía Mallorquina, Madrid, CSIC, 1960, donde hay un censo de portulanos mallorquines a través de las familias insulares, verdaderas sagas dedicadas a su ejecución, caso de los Olives, de los que se trata en el capítulo VI y en concreto de Joan Riezo o Riczo, alias Oliva, y su producción
4 Justa Morales, «Mapas de la época de Carlos V», Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, lxiv, 2 (1958), 717-741. Se reproducen al final algunas representaciones pero curiosamente no se indican signaturas en ningún lugar del artículo. Se trata de map/438 (1-85), map/454 (1-88), map/455 (1-97), map/612 (1-12) y map/613 (1-67).
5 Se trata de map/416 (1-53), son planos de fortificaciones de ciudades italianas, francesas y de los Países Bajos, de mano de Pierre le Poivre, Giovan Maria Olgiato, Giacomo Gastaldi y otros cartógrafos italianos.

Referencias
Fernández Duro, Cesáreo, Disquisiciones Náuticas, Madrid, Aribau y Cia. (Suc. de Rivadeneyra), 1877-1881.
Bouza, Fernando, «Aulcuns deseings des places des Pays Dembas. El cardenal Granvela y una planta de Valenciennes, fechada en 1553, del ingeniero milanés Giovan Maria Olgiato», Avisos. Noticias de la Real Biblioteca, 5 (1996).
Moreno Gallego, Valentín, «Letras misivas, letras humanas, letras divinas. La correspondencia del cardenal Granvela en la Real Biblioteca y sus cartas de autores», Cuadernos de Historia Moderna. Anejos, nº 4, (2005), 31-55.

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