Resumen
La Colección Real de Tapices, iniciada con los paños adquiridos por Isabel La Católica, ha ido enriqueciéndose con el paso del tiempo hasta convertirse, pese a las numerosas vicisitudes por las que ha tenido que atravesar, en una de las más prestigiosas del mundo, junto con las de Viena y París, razón por la que merece recibir, al igual que otras colecciones aquí presentadas, un cuidado y unas atenciones especiales que aseguren su supervivencia y conservación, como legado cultural de valor inapreciable para generaciones futuras
